23 de septiembre de 2008

Previsión ciberperiodística desde Panamá

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(Foto de galería Flickr de Altemark)

Si consigo resistir el aire acondicionado de los edificios por estos lares, podré publicar algunas notas sobre lo que voy viendo en el V Congreso CELAP que estamos teniendo en la ciudad de Panamá.

Las sesiones ni mucho menos están monopolizados por el periodismo en Internet, pero sí ha sido el tema del discurso inaugural a cargo del periodista Álvaro Vargas Llosa, que entre otras muchas cosas, es director del Centro para la Prosperidad Global del Independent Institute, columnista semanal de The Washington Post y Joven Líder Mundial 2007 por el Foro Económico Mundial.

Admito que tenía muchas reservas de inicio, porque de títulos reduccionistas y tópicos como "La revolución digital, ¿amenaza u oportunidad?" normalmente no han salido buenas charlas. Recuerdo más de un ejemplo. Y más de dos.

Pero afortunadamente el tópico no paso del título, y me sorprendió una visión bastante abierta del futuro de los medios en Internet de alguien que no estaba estrictamente relacionado en su rutina profesional con el periodismo digital. Después de introducir el impacto de las audiencias participativas con hechos como la dimisión de Dan Rather tras la investigación de varios blogs o la designación de "Tú" como personaje de 2006 para TIME, Vargas Llosa señaló lo que entiendo que es la idea fundamental. Algo que muchos periodistas no acaban de comprender:

El error de los medios es tratar esta revolución digital como un desafío financiero y tecnológico, en lugar de como uno cultural.

Otra cultura. La tecnología es el canal, no el mensaje. En concreto, Vargas Llosa explicó que ese cambio cultural radica en la descentralización del poder (de la información), en cómo las audiencias son ahora autónomas para producir y difundir contenidos, y qué consecuencias tiene. Si leyeron We Media ya saben de qué hablamos.

Después, ante la crítica de que esa democratización de la información está llena de mentiras, manipulaciones y visiones interesadas de la realidad, no puedo más que decir una vez más que estoy de acuerdo. Y que posiblemente es justo lo que ocurre también en los medios profesionales. Pero la idea originaria de nuevo es ese cambio cultural, que implica a la vez otra actitud en los medios. Una que permita hablar (de verdad) con la audiencia, por ejemplo.

Vargas Llosa definió el nuevo panorama al que los medios deben atender como un "caos ordenado", que está formado por sitios como MySpace, Facebook o Wikipedia. Sin prestar la atención que merece ese caos, el escritor recordó que:

no hubiésemos tenido imágenes captadas con móvil de las revueltas en el Tíbet dirigidas por monjes budistas...

Todo este caos, o "enjambre", configura un espacio mediático que no es una elección (me sumo a lo digital o no): es lo que hay. Y quienes estén todavía negando esta realidad, dentro de unos años, simplemente, no estarán.

Recordaba Vargas Llosa una conversación con Jorge Lanata, del reciente diario argentino Crítica, en la que éste no entendía cómo podía seguir teniendo más facturación su edición papel que la online, cuando la primera lanza 40.000 ejemplares y la digital registra un millón de visitas al día. "El anunciante no se está dando cuenta", concluyó.

Bueno, no se están dando cuenta pero se darán. Y ahí es justo donde se le empezará a acabar el negocio a los que no reaccionen con un producto diferente. En cualquier caso no es extraña la indecisión, el escenario tiene demasiada incertidumbre como para saber en qué estás invirtiendo.

Lo definió muy bien el presidente de CELAP, Gilberto Arias, en su discurso inaugural, donde marcaba una referencia tecnológica-temporal muy acertada, el uso de móviles (recuerdo la idea, no las palabras exactas):

El futuro mediático que no podemos imaginar ocurrirá mientras tengamos nuestro próximo teléfono móvil

El problema es que yo cambio de terminal el mes que viene. Y no me queda más que asumir que voy a comprar un producto desfasado...

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