28 de agosto de 2009

Lecturas veraniegas

Ahora que consumo las últimas horas de vacaciones (no sé por qué, pero el último viernes antes de volver al trabajo me sabe más a simple fin de semana que a verdaderas vacaciones), me apetecía reseñar brevemente las obras que he podido leer, elegidas con la premisa de que no tuvieran nada que ver con la Universidad.

He quedado bastante satisfecho de la elección de este año:

La carretera, de Cormac McCarthy, el viaje de un padre y su hijo por un mundo apocalíptico, devastado y donde, como señala la contraportada, "el hambre es mucho más que una preocupación diaria: es la medida de todas las cosas". Yo acabo de descubrir a este autor, pero hace poco me recordaron que también es el autor de esa película donde Javier Bardem hace de Javier Bardem: "No es país para viejos". Ahora también se escucha mucho La carretera porque su versión cinematográfica, con Viggo Mortensen de protagonista (con Charlize Theron y Robert Duvall), llegará a España en breve. El estilo es muy directo, algo a lo que me costó acostumbrarme pero que acabó siendo una parte inherente de la historia.

Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda, la historia de Antonio José Bolívar Proaño, de cómo se hizo respetar en el Amazonas y cómo los forasteros llegaron poco menos que para arruinar su vida, por la obsesión de cazar tigrillos en la selva de Ecuador. Algo que sólo sabía hacer él.

El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera, varias historias de relaciones entre personajes diseñados para amarse, odiarse o matarse, indistintamente. De los relatos hay uno residual, "El falso autoestop", que destaco de los demás. Es un excitante y peligroso juego entre una pareja joven que simula no conocerse de nada para proyectar una aventura. ¿Qué harías si descubres que tu pareja es mucho más sensual interpretando un papel que en la vida real? Y en ese caso, ¿qué vida está compartiendo realmente contigo?

Pura anarquía, de Woody Allen, relatos breves que son radicalmente fieles al título del libro. Imposible adivinar cómo será la línea que sigue a la que acabamos de leer. Entre caos y caos hay críticas divertidas, pero en general me ha parecido flojo, y he visto que no soy el único.

Soldados de Salamina, de Javier Cercas, y no, no lo había leído hasta ahora. La visión de la Guerra Civil a partir de la investigación de Cercas sobre el fallido fusilamiento de Sánchez Mazas, fundador de Falange Española. Me ha gustado cómo hilvana lo ficticio con los hechos, y con sus propias emociones. Tal vez ahora me anime a ver la película, o a leer su radiografía del 23-F.

A esto me he dedicado en lo que a literatura se refiere.

3 comentarios:

Juan Pedro dijo...

El libro es fantástico, con emoción final in crescendo. Tiempo después, cuando vi la película, me sorprendió muy gratamente y, creo, no se podía haber adaptado de otro modo. Saludos.

Daniela. dijo...

Acabo de descargar "El libro de los amores ridículos", vamos a ver qué tal está. Trataré de echarle un vistazo a todos los libros, se ven interesantes,

Saludos!

Luis Francisco dijo...

Este verano he leído La carretera. Para mí fue como reencontrarme con la literatura; más aún después de leer la infame ópera prima de Stieg Larsson. De verdad que siento no haber descubierto antes a este autor misterioso, original hasta las trancas, genuino como ninguno. La carretera me parece un ejercicio de estilo impresionante, un dulce para el intelecto de apenas 200 páginas. En definitiva na obra maestra que merece una relectura porque rebosa de humanismo por los cuatro costados. Yo pienso repetir con McCarthy.

Saludos