11 de enero de 2014

Caótico resumen de 2013 para recordar lo que debo repetir y lo que no

A pocas horas de abandonar los 33 y con menos de dos semanas de 2014 me ha dado por recapacitar sobre lo que me ha pasado en 2013. El blogging es así, aparece cuando menos te lo esperas, como terapia, porque escribir es escucharte y necesitaba escucharme.

En Isla Mujeres, México, verano de 2013

2013 ha sido frenético pero sobre todo, extraordinario. Han ocurrido cosas que pensé que nunca vería en mi vida, como mi boda o el ascenso del Elche CF a Primera. Y ambas fueron mejor que en sueños, por eso mi pequeño homenaje fue unirlas un poco (quien asistió a la boda sabe de lo que hablo).

En la investigación ha sido un año especialmente intenso gracias a COST, la experiencia investigadora más exigente e internacional que he tenido nunca, que me ha permitido coordinar equipos de trabajo para varias publicaciones, asistir a congresos como el de Belgrado o trabajar un mes en Malmo para conocer a compañeros de la Universidad de Lund tan brillantes como modestos, como Tobias Olsson, Peter Dahlgren o Annette Hill. Además, conocer Malmo me hace seguir con mucho interés Bron/Broen ;)

En el ámbito nacional agradezco la invitación de los compañeros del grupo de investigación Coysodi de la UNIR, que me invitaron como ponente en su primer congreso sobre Comunicación y Sociedad Digital. Trabajan muy bien y tienen un buen referente en el que fijarse con Paco Segado. También agradezco a Juan Miguel Aguado que me encargase el capítulo sobre Contenido Generado por Usuarios en su obra colectiva sobre La comunicación móvil. Estoy especialmente satisfecho de ese capítulo y contento por compartir índice con autores como los que aparecen en esa obra.

En 2013 he conseguido ser Titular por ANECA y la CNEAI me concedió mi primer sexenio de investigación. Pero como tantos otros, no son más que reconocimientos vacíos que apenas influyen en mi vida laboral.

En 2013 me matriculé de un curso online de FIBA para ser entrenador de baloncesto en categorías inferiores. Me hace ilusión tener ese título.

En clase, el curso 2013/14 lo inicié en septiembre con una innovación docente de la que estoy muy satisfecho: abandoné el Powerpoint y recuperé la pizarra. Pizarra y tiza, tiza y pizarra (y algún vídeo), así hemos empezado a hablar este curso de tecnología, Internet y medios sociales. Los alumnos que han entendido esta dinámica lo están aprovechando muy bien, y a mí me están dando la vida (menos mal que los alumnos no saben el gran poder que tienen sobre nosotros con pequeños gestos).

Quiero ser menos multitarea y más profesional en lo que haga. Hacer menos para hacerlo mejor. Es difícil porque con toda la burocracia del Proceso de Bolonia cada somos menos profesores e investigadores y más un personal de administración y servicios que pasa el día rellenando informes, formando comisiones y redactando propuestas de mejora que no tiene tiempo para aplicar. El paradigma de esa inutilidad este año he sido yo mismo, así que no tengo que irme muy lejos para buscar.

Quiero poner el foco más y mejor, para no confundir lo urgente con lo importante. Hace poco en uno de esos grandes puentes vacacionales de los que uno se supone que llega descansado y fuerte al trabajo, supe que no lo estaba haciendo bien. Después de cuatro días de descanso mi primera jornada laboral acababa con un pequeño dolor en el pecho, característico de esos ataques de ansiedad propios de cuando tu cuerpo le pone un freno al estrés. Y eso no se puede repetir. No se va a repetir.

Ejerzo de profesor, director de Departamento y coordinador de un Máster, pero como esta profesión viene con una serie de extras, también soy investigador, evaluador, tutor y unas cuantas figuras más que me dejo por el camino. 2013 me ha enseñado a ser un poco mejor en cada uno de esos roles, pero también que o empiezo a cambiar algunas cosas, o cada vez seré peor en todas y cada una de esas figuras.

Doy gracias por este 2013 y espero que en 2014 llegue todo por lo que voy a luchar. Ah, y en 2014 quiero recuperar este blog, para escucharme más.






1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Muy buena reflexión!. cp